Dar el primer paso puede parecer difícil. Tal vez piensas: "No soy flexible", "No sé nada de yoga" o "No creo poder relajar mi mente". Pero me gustaría empezar aclarando algo importante: no necesitas ser flexible para comenzar.
En mi caso, el yoga no me encontró siendo flexible ni tranquila. Llegó en un momento de estrés y dolores de espalda, cuando buscaba sentirme un poco mejor.
¿Qué es realmente el yoga?
Muchas veces creemos que el yoga son solo posturas complejas o personas haciendo formas imposibles con el cuerpo. Pero el yoga es una práctica mucho más profunda. A través del cuerpo, la respiración y la presencia, aprendemos a conectar con nosotros mismos, aceptando el estado en el que nos encontramos, aun cuando ese estado sea el cansancio, la tensión o el dolor.
"Si puedes respirar, puedes practicar yoga."
No hace falta experiencia previa
No hace falta experiencia previa. Todas las posturas pueden adaptarse mediante el uso de elementos, apoyos y diferentes graduaciones. No se trata de buscar una postura perfecta, sino de escuchar al cuerpo, buscando estabilidad y comodidad.
En yoga existe un principio muy importante: sthira sukham asanam, que podría traducirse como encontrar firmeza y comodidad en la práctica. Y también ahimsa, la no violencia: aprender a tratarnos con amabilidad, como trataríamos a un niño que está aprendiendo a leer.
Balasana — la postura del niño — nos recuerda que pausar también forma parte de la práctica. Si algo se vuelve demasiado intenso, siempre podemos descansar.
Un viaje individual
Tampoco se trata de una práctica competitiva. El yoga es un viaje individual. Todos tenemos cuerpos, historias y personalidades diferentes. Conocernos con más claridad es, de alguna manera, una de las metas del yoga.
¿Qué estilo es para mí?
Hoy en día existen muchos estilos de yoga, y seguramente haya alguno que se adapte mejor a lo que estás buscando. Desde prácticas más pausadas, como Yin Yoga, que pueden favorecer la calma del sistema nervioso, hasta estilos más dinámicos y físicamente exigentes, como Ashtanga Vinyasa.
Personalmente, elijo guiar un balance entre ambos extremos, tomando como base el Hatha Yoga —el yoga tradicional— y combinándolo con Vinyasa, integrando secuencias más dinámicas desde una mirada consciente.
¿Por dónde empezar?
Si sientes curiosidad por empezar, mi invitación es simple: anímate a dar el primer paso. No necesitas experiencia, ni flexibilidad, ni hacerlo perfecto. Solo ropa cómoda, una esterilla y el deseo de regalarte un momento para ti.