¿Qué es yoga y por qué hablar de Ahimsa hoy?
En este Día Internacional del Yoga, quiero compartir una de las enseñanzas que más me inspira: Ahimsa, la no violencia. Pero antes, hagamos una breve introducción para ponernos en contexto.
La palabra yoga significa unión y proviene de la raíz sánscrita yuj. Esta unión sucede en muchos niveles: podemos entenderla como la unión entre cuerpo y mente, pensamiento y acción, entre la conciencia individual y la conciencia universal. Pero también como la unión entre todos nosotros, reconociéndonos como parte de una misma existencia.
El sabio Patanjali sistematizó la ciencia del yoga en ocho ramas, conocidas como Ashtanga Yoga, describiendo un camino hacia un estado de libertad, independencia y unión absoluta llamado samadhi. Profundizaremos en estas ocho ramas más adelante, pero hoy nos detendremos en la primera de ellas.
La primera rama es Yama, y tiene que ver con nuestra relación con el mundo. Nos invita a armonizar nuestras conductas con nuestra familia, con quienes están fuera de ella, con la humanidad, con la naturaleza y con todos los seres vivos. No se trata de normas morales impuestas, sino de encontrar y cultivar nuestra humanidad.
La primera práctica dentro de los Yamas es Ahimsa: la no violencia.
Todos los pasos siguientes parten de esta base.
Ahimsa es la práctica de no causar dolor a ningún ser vivo, ya sea físico o emocional, a través de nuestras acciones, nuestras palabras o incluso nuestros pensamientos.
Probablemente no exista una persona cien por ciento no violenta, pero sí podemos trabajar para reducir la violencia a su mínima expresión. Muchas veces nuestras decisiones están basadas en nuestras emociones. Reaccionamos desde el enojo, la ira o la tristeza, en lugar de actuar desde la claridad. La práctica de Ahimsa nos invita a detenernos, observar y responder conscientemente.
Teniendo esto en cuenta, podemos aprender a separar las acciones de las personas: reconocer una acción como inapropiada o dañina, sin por ello condenar a quien la realizó.
Maitri, Karuna, Mudita y Upeksha

En el Sutra I.33, Patanjali nos ofrece una guía práctica para cultivar una mente más serena y menos violenta a través de cuatro actitudes: Maitri, Karuna, Mudita y Upeksha.
Maitri es amistad, amabilidad y amor. Es la capacidad de alegrarnos por la felicidad de quien se siente feliz.
Karuna es compasión. No es pena ni lástima, sino una práctica activa de empatía hacia aquellos seres que sufren. Nos mueve a aliviar ese dolor o esa lucha. Karuna surge naturalmente de Maitri: cuando reconocemos al otro como alguien cercano, alguien con quien compartimos nuestra humanidad, podemos identificarnos con su experiencia. En caso contrario, nos sentimos separados, no relacionados.
Ambas prácticas traen consigo Mudita, la dicha, el contentamiento interno, una felicidad profunda en el corazón. Cuando el amor y la compasión se expanden, la presencia de esa persona despierta en nosotros un genuino sentimiento de gozo.
Por último, encontramos Upeksha. Literalmente suele traducirse como indiferencia, aunque no en un sentido negativo. Se trata de ser indiferentes a la negatividad, de no ser arrastrados por ella y desarrollar cierta inmunidad que nos permita tomar decisiones objetivas y conscientes.
También se describe como ecuanimidad. No somos indiferentes hacia la persona, sino hacia su negatividad. Y desde ese lugar podemos ser capaces de perdonar.
Mi maestro suele decir que el yoga nos hace mejores seres humanos, porque nos enseña a pensar desde el corazón y no desde la mente que juzga. Nos invita a ver a los otros con los ojos de un amigo.
Quizás Ahimsa no consista en alcanzar una perfección imposible, sino en el esfuerzo cotidiano de reducir la violencia a su mínima expresión, cultivando amistad, compasión, alegría y ecuanimidad en nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo.